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Historia de Luis Federico Leloir

Luis Federico Leloir

Sinopsis

Nacido el 6 de septiembre de 1906 en París, Francia, Luis Federico Leloir fundó el Instituto de Investigación Bioquímica en Buenos Aires, Argentina, en 1947. Por su descubrimiento y estudio de los nucleótidos de azúcar, que ayudan al cuerpo a almacenar ciertos azúcares y transformarlos en energía, Leloir recibió el Premio Nobel de Química en 1970. Murió el 2 de diciembre de 1987 en Buenos Aires.

Vida temprana

Luis Federico Leloir nació el 6 de septiembre de 1906 en el 81 de la Avenida Victor Hugo en París, Francia, a pocas cuadras del monumento del Arco del Triunfo. A la edad de 2 años, se unió a su familia extendida en Buenos Aires, Argentina, creando las circunstancias para que continuara su carrera científica.

En su artículo autobiográfico, «Far Away and Long Ago», Leloir señaló: «Mis bisabuelos vinieron a la Argentina, algunos de Francia y otros de España, y compraron tierras cuando eran baratas, pero aún no estaban a salvo de las incursiones de los indios. Más tarde estas tierras produjeron el cereal y los granos y el ganado que trajeron riquezas al país y a los pioneros que trabajaron en ellos. Estas circunstancias me permitieron dedicarme a la investigación cuando era muy difícil o imposible encontrar un puesto de investigador a tiempo completo».

El interés de Leloir por la ciencia era único en su familia. Él observó: «No sé cómo fue que seguí una carrera científica. No era una tradición familiar, porque mis padres y hermanos se dedicaban principalmente a actividades rurales. Mi padre se había graduado como abogado, pero no ejercía. En nuestra casa siempre había muchos libros sobre los temas más variados, y tuve la oportunidad de adquirir información sobre los fenómenos naturales».

Éxito profesional

Leloir se graduó de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires en 1932. Mientras realizaba investigaciones en el Instituto de Fisiología de 1934-35, trabajó junto al profesor Bernardo A. Houssay, que influyó en su interés por el metabolismo de los carbohidratos de adrenalina. Leloir pasó un año en el Laboratorio Bioquímico de la Universidad de Cambridge antes de regresar al Instituto de Fisiología, donde estudió la oxidación de los ácidos grasos. Después de viajar a los Estados Unidos en 1944, trabajó como asistente de investigación en St. Louis, Missouri, y en el Colegio de Médicos y Cirujanos de la Universidad de Columbia en Nueva York.

Una oportunidad crucial llegó en 1947, cuando adquirió apoyo financiero para establecer el Instituto de Investigación Bioquímica en Buenos Aires. Allí estudió cómo el cuerpo humano crea y procesa el azúcar de la leche. Esto a su vez llevó a la observación de que los nucleótidos del azúcar ayudan a los cuerpos a almacenar ciertos azúcares para transformarlos en energía. En 1970, Leloir ganó el Premio Nobel de Química por su descubrimiento de nucleótidos de azúcar.

Durante su discurso de aceptación, Leloir admitió: «Me siento bastante incómodo al considerar que mi nombre se unirá a la lista de los gigantes de la química como[Jacobus Henricus] van ‘t Hoff,[Emil] Fischer,[Svante] Arrhenius,[William] Ramsay,[Adolf] von Baeyer.» Terminó su discurso con la humilde declaración: «Finalmente, podría parafrasear a[Winston] Churchill y decir:’Nunca he recibido tanto por tan poco'».

Además del Premio Nobel, Leloir recibió honores como el Premio de la Fundación Bunge y Born, el Premio Benito Juárez, el Premio de la Fundación Gairdner y el Premio Louisa Gross Horowitz de la Universidad de Columbia.

Vida personal

Leloir se casó con Amelia Zuberbuhler en 1943 y juntos tuvieron una hija llamada Amelia. A pesar de su éxito en su campo, se estaba autodespreciando por sus deficiencias en otras áreas: «Entre las habilidades negativas puedo mencionar que mi oído musical era muy pobre, por lo que no podía convertirme en compositor o músico», escribió en «Far Away and Long Ago». «En la mayoría de los deportes era mediocre, así que esa era otra actividad que no me atraía demasiado. Mi falta de capacidad oratoria cerró la puerta a la política y al derecho. Yo era un mal médico porque nunca estaba seguro del diagnóstico o del tratamiento».

El trabajo de Leloir fue influyente en el mundo de la ciencia en el siglo XX. Continuó sus investigaciones hasta su muerte, el 2 de diciembre de 1987, en Buenos Aires.

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